Detrás de cada gran éxito, hay un equipo gigante que deja el alma.


Las luces del Club Social ya se apagaron, los ecos de la exquisita banda de jazz y del Dúo Ruinas empiezan a desvanecerse en la noche, y el silencio vuelve a las salas. La Feria del Libro terminó con un balance superpositivo, sí, pero los aplausos de pie hoy no son para los que subieron al escenario... Son para los que lo construyeron.Queremos tomarnos un minuto —con el corazón inflado de orgullo— para decir gracias a cada uno de los trabajadores y trabajadoras de la Secretaría de Cultura.Ustedes fueron el motor invisible de estos días maravillosos. Los que llegaron antes de que saliera el sol y los últimos en apagar las luces. Los que cargaron cajas llenas de mundos por descubrir, los que cuidaron cada detalle de los talleres, las conferencias y los stands, los que recibieron a cada vecino con una sonrisa a pesar del cansancio acumulado en el cuerpo.Montar un evento de esta magnitud en los tiempos que corren no es solo una tarea administrativa; es un acto de amor profundo por nuestra comunidad, un compromiso inquebrantable con la identidad y el futuro de nuestro pueblo.A los técnicos, a los coordinadores, al personal de maestranza, a los administrativos, a cada voluntario y colaborador: esta victoria cultural es de ustedes. Lograron que todo pareciera fácil, cuando sabemos perfectamente el esfuerzo que hay detrás de cada minuto que el público disfrutó.La feria fue un éxito rotundo porque ustedes le pusieron el cuerpo, la mente y el corazón. Nuestra cultura local está de pie gracias a sus manos.Una felicitación inmensa a todo el equipo. Descansen, compañeras y compañeros. Misión más que cumplida.